La idea central del libro es que los rituales de la Iglesia y de la Masonería no son fenómenos aislados, sino que comparten un origen común que se remonta a prácticas antiguas de gnosticismo y paganismo. Blavatsky argumenta que, a pesar de las diferencias aparentes, ambos sistemas han desarrollado rituales que reflejan un mismo trasfondo espiritual.
Si bien el libro no presenta personajes en el sentido convencional, el enfoque de Blavatsky se centra en figuras históricas y simbólicas que han influido en el desarrollo de estos rituales. Su perspectiva es la de una teósofa que busca desentrañar los misterios ocultos detrás de las prácticas religiosas y esotéricas.