Humboldt viajó a México a principios del siglo XIX, y su obra refleja un profundo análisis de la geografía, cultura y arquitectura de la ciudad. En sus descripciones, destaca:
- La uniformidad del suelo que caracteriza a la ciudad.
- La regularidad y anchura de las calles, que contribuyen a su belleza y funcionalidad.
- La grandiosidad de las plazas públicas, que sirven como núcleos de vida social y cultural.
- El estilo arquitectónico, que combina la herencia indígena con influencias europeas, creando un estilo puro y conmovedor.