- Un científico antivacunas disfrazado de secretario de Salud.
- Una precandidata a la presidencia disfrazada de jefa de Gobierno.
- Un acosador disfrazado de diputado.
Estos personajes se convierten en ejemplos de la ridiculez y la incompetencia que, según los autores, caracterizan a la política mexicana contemporánea. La narrativa se desarrolla en un tono que mezcla lo absurdo con la crítica social, evidenciando el papel que juega la comedia en la reflexión sobre la realidad política.