Entre la atención mediática, un hombre poderoso y obsesivo se siente atraído por Sarah, decidido a poseerla a cualquier costo, incluso si eso implica recurrir al asesinato. A medida que los crímenes se suceden, Sarah se ve atrapada no solo en una peligrosa red de situaciones, sino que también empieza a ser considerada sospechosa de estos actos violentos.
Para complicar aún más las cosas, Sarah se siente atraída por el policía que investiga el caso, lo que añade una capa de tensión y romance a la narración. La historia se convierte en un juego de gato y ratón, donde la vida de Sarah está en juego, y la línea entre amor y peligro se vuelve cada vez más borrosa.