La trama sigue a un grupo de kurdos que, cansados de ser víctimas de ataques por parte de un partido de ultraderecha alemán, deciden tomar la justicia por su mano. Tras recibir la noticia de que tres miembros de este partido están cenando en un restaurante del barrio de Kreuzberg, se dirigen al lugar encapuchados y armados con palos, con la intención de impartir un escarmiento. El conflicto culmina en un ataque que resulta en la muerte de Zauser, el tesorero del partido ultraderechista. Este evento desencadena una serie de reacciones, incluyendo una feroz razzia policial que lleva a varios participantes del ataque a ser detenidos, mientras que el protagonista se ve obligado a huir de la policía.
En mi opinión, Muerte en Kreuzberg es una obra poderosa que no solo narra un evento violento, sino que también invita a la reflexión sobre las raíces de esa violencia. La prosa de Zelik es incisiva y provocadora, lo que permite al lector sumergirse en el conflicto interno de los personajes. Además, el autor logra capturar la atmósfera tensa de Kreuzberg, un barrio que simboliza la lucha por la supervivencia en un entorno hostil.
El libro también puede ser visto como un llamado a la acción y una crítica a la inacción frente a la opresión. Sin embargo, la novela puede resultar perturbadora para algunos lectores, ya que expone de manera cruda las realidades del odio y la violencia en la sociedad contemporánea.