La obra se enmarca en el contexto de la lucha diaria de las mujeres por encontrar su lugar en un mundo que constantemente las desafía. El refrán que dice que «los únicos que nunca cambian son los tontos y los muertos» sirve de hilo conductor para explorar cómo las mujeres se ven obligadas a alterar su vida, adaptarse y, en muchas ocasiones, cambiar su perspectiva para avanzar.