En un mundo donde uno de cada tres niños enfrenta problemas de depresión, la obra de Micheline Flak se presenta como una respuesta a las crecientes exigencias que enfrentan los menores en su vida cotidiana. La presión por obtener éxito académico y el estrés familiar se convierten en obstáculos que impiden que los niños puedan canalizar su energía adecuadamente, lo que puede derivar en comportamientos agresivos.