En Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y de lo sublime, Kant se adentra en el estudio de los juicios estéticos. A diferencia de otros enfoques que consideran estos juicios como meras expresiones subjetivas, Kant sostiene que poseen un carácter que trasciende lo individual y no se basa en principios racionales que los conviertan en científicos. Su interés radica en la lógica subyacente de estos juicios estéticos.