En «Os Grouchos», Rivas propone una ecología de la libertad que comienza en Galicia, vista como un local universal y un país portátil. La obra se compone de literatura y heterodoxia, sirviendo como un grito de denuncia contra los muros de silencio que persisten tanto en el pasado como en el presente. Además, el autor se embarca en una búsqueda de las «faíscas de la esperanza», tal como lo mencionó el filósofo Walter Benjamín.