En este libro, Carlos De La Rica no presenta personajes en el sentido tradicional, sino que se convierte en un narrador que comparte su propia experiencia y la de su generación. Su estilo se caracteriza por:
- Un lenguaje directo y potente, capaz de evocar emociones profundas.
- La utilización de imágenes vívidas que permiten al lector sentir la realidad descrita.
- Una estructura versátil que combina tanto la lírica clásica como elementos de la poesía contemporánea.