La novela sigue la vida de Belén, una editora madrileña que enfrenta el profundo deseo de ser madre. Tras múltiples intentos fallidos de quedar embarazada, toma la valiente decisión de optar por la adopción. La historia se entrelaza con la de su hijo Federico, un joven fotógrafo que regresa a Colombia en busca de sus raíces, lo que se convierte en un viaje tanto físico como emocional. A través de sus respectivas búsquedas, madre e hijo establecen un vínculo que trasciende la biología, explorando temas de filiación, abandono y el verdadero significado de la maternidad.
Yolanda Reyes logra crear una narración conmovedora y profunda que aborda temas complejos con una sensibilidad excepcional. Su prosa es rica en matices y muestra una intuición aguda hacia las emociones humanas. Reyes no solo cuenta una historia sobre la adopción, sino que también invita a los lectores a reflexionar sobre el concepto de familia y los lazos que nos unen, independientemente de su origen.
El desarrollo de los personajes es notable; Belén y Federico son retratados con profundidad, permitiendo al lector empatizar con sus luchas personales. La novela se convierte así en una exploración de la maternidad en sus múltiples formas y la búsqueda de pertenencia en un mundo que a menudo se siente fragmentado.
Qué Raro Que Me Llame Federico es una obra que invita a la reflexión sobre la identidad, el amor y el valor de las decisiones que tomamos en la vida. Es un libro que no solo entretiene, sino que también provoca una profunda introspección sobre el significado de ser madre y los lazos que se forman más allá de lo biológico.