Este libro se sumerge en las profundas relaciones de Raya Dunayevskaya con América Latina, las cuales se iniciaron en 1937. A los 27 años, Dunayevskaya viajó a la ciudad de México para encontrarse con León Trotsky y desempeñarse como su secretaria en ruso. Durante este tiempo, fue parte de un pequeño grupo de camaradas que vivieron y trabajaron junto a Trotsky, apoyándolo en su lucha por mantener la herencia de la Revolución Rusa y protegerlo de las amenazas de los seguidores de Stalin.
El libro invita a la reflexión sobre la acción revolucionaria y la crítica del imperialismo, así como la búsqueda de una praxis que integre teoría y acción.