En 1965, Japón se encontraba en medio de manifestaciones contra la guerra de Vietnam, así como contra el gobierno de Satō y la ratificación del tratado de paz con Corea del Sur. Este clima de tensión y cambio social se convierte en el telón de fondo para las fotografías de Cartier-Bresson, que, a pesar de la agitación, busca capturar la esencia de lo cotidiano y lo humano.