La obra se centra en la necesidad de una transformación radical en la forma en que se conceben y ejecutan los proyectos de construcción. Ortiz propone un enfoque que combina técnicas modernas con prácticas tradicionales, buscando un equilibrio entre la eficiencia y el respeto al medio ambiente. Este «renacer» en la construcción no solo abarca los materiales utilizados, sino también el impacto social y económico que las edificaciones tienen en las comunidades.