Los sermones están estructurados de la siguiente manera:
- Exordio: Cada sermón comienza con una breve introducción basada en la Sagrada Escritura.
- Idea Central: A continuación, San Juan de Ávila presenta una idea central que es desarrollada de manera profunda.
- Aplicación Práctica: Los sermones culminan en enseñanzas que son de gran relevancia para la vida espiritual de los fieles.