En «Si Tienes un Papa Mago», conocemos a Chiqui, un niño que tiene la fortuna de contar con un padre mágico. Cada mañana, su padre le regala unas palabras mágicas que llenan su día de alegría: “Chiqui, que tengas un día feliz”. Esta simple pero poderosa frase no solo le proporciona felicidad a Chiqui, sino que también tiene el maravilloso efecto de transmitir esa alegría a sus amigos.
A diferencia de Chiqui, los compañeros de clase de este niño tienen padres que les ofrecen consejos prácticos antes de salir de casa, tales como lavarse los dientes o tener cuidado al cruzar la calle. Sin embargo, estas recomendaciones no parecen tener un efecto positivo en su bienestar emocional. Esto genera en ellos una profunda curiosidad acerca del secreto de la felicidad de Chiqui, lo que los lleva a espiarlo una mañana. Al descubrir que el secreto radica en unas simples palabras de amor y apoyo, comienzan a reflexionar sobre la importancia de la positividad en sus propias vidas.