El libro se inscribe en un contexto donde las mujeres enfrentan desigualdades estructurales que van más allá de la simple pobreza o sobreexplotación. Izquierdo argumenta que hay una falta de respeto hacia las tareas de cuidado y un desencuentro entre los géneros que se traduce en hostilidad recíproca. La autonomía creciente de las mujeres provoca inquietud en los hombres, lo que a menudo se manifiesta en la huida del compromiso o en actitudes defensivas.