El siglo XVIII fue una época rica en conocimientos, exploraciones y avances tecnológicos. La mejora en la imprenta facilitó la difusión de ideas y la conservación de obras literarias. En medio de esta revolución cultural, surge la obra de Burgh, que busca contribuir a la educación y el desarrollo de habilidades retóricas.
El libro se divide en dos partes principales:
- Ensayo: En esta sección, Burgh proporciona un conjunto de reglas para expresar adecuadamente las pasiones y humores que se presentan durante la lectura o el discurso público. Se enfoca en la importancia de la elocuencia y la expresión emocional.
- Lecciones: Esta parte incluye enseñanzas tomadas tanto de autores antiguos como modernos, ofreciendo ejemplos prácticos que ilustran las teorías presentadas en el ensayo. Burgh considera fundamental aprender de los grandes oradores del pasado para perfeccionar la técnica del habla.