La historia sigue a un narrador que, en un estado de embriaguez y locura, comete actos atroces, incluyendo el asesinato de su querido gato negro, Pluto. A medida que la trama avanza, el narrador se convierte en un personaje cada vez más inquieto y torturado por su propia culpa, lo que lo lleva a una inevitable autodestrucción. La narración se adentra en la deterioración mental del protagonista, que intenta mantener oculto su crimen, pero es incapaz de escapar de las manifestaciones de su remordimiento.