En Un Tío con una Bolsa en la Cabeza, Gabriel Sánchez Santana, conocido como Gabrielo para sus amigos, es el alcalde corrupto del municipio ficticio de San Expósito. La trama se desata cuando dos desconocidos lo atracan en su hogar y lo dejan maniatado, con la cabeza metida en una bolsa de basura. En su desesperación y con el tiempo en su contra, Gabrielo reflexiona sobre su vida, intentando descubrir la identidad de sus asaltantes y si estos actúan por cuenta propia o bajo las órdenes de alguien más. Este proceso de introspección se convierte en un viaje hacia su propia autoinvestigación, donde repasa sus egoísmos, ambiciones y deslealtades.