A medida que Momik crece y se convierte en escritor, decide seguir las huellas del gran escritor judío Bruno Schulz en Polonia, lo que lo llevará a descubrir más sobre su abuelo y su propia historia familiar. Durante este proceso, Momik lucha con su incapacidad para conectar emocionalmente con los demás, pero eventualmente logra abrirse y experimentar la “infección” del virus de la humanidad, una ternura que contrasta con las atrocidades de la historia.
Vease: Amor es una obra que desafía al lector a confrontar las sombras de la historia mientras busca la luz del entendimiento y la humanidad. La narrativa de Grossman es rica en detalles y matices, lo que la convierte en una lectura imprescindible para quienes buscan profundizar en la complejidad de la experiencia humana.
¿Cuál es tu opinión sobre la relación entre la historia personal y la colectiva en la literatura? ¿Has leído alguna otra obra de David Grossman que te haya impactado?