En Vie de Rancé, Chateaubriand ofrece una profunda reflexión sobre la vida de Rancé, quien dedicó treinta y cuatro años a vivir en el desierto, un período marcado por la búsqueda de la paz interior y la penitencia. En sus propias palabras, Chateaubriand resume la existencia de Rancé como:
« Rancé habita trente-quatre ans le désert, ne fut rien, ne voulut rien être, ne se relâcha pas un moment du châtiment qu’il s’infligeait. »