Sven decide confiar parte de su estrategia en su hijo Knut, un príncipe que será secuestrado por Thorkell. En un giro de los acontecimientos, Askeladd, un guerrero astuto y ambicioso, se propone rescatar a Knut, buscando tanto dinero como gloria en el proceso. Sin embargo, al encontrar al príncipe, Askeladd se enfrenta a una dura realidad: Knut es un niño mimado y afeminado, lo que complica aún más la situación.